Redes industriales: qué licita México en 2.3 GHz y qué no puede garantizar la subasta
El DOF publicó las bases de la licitación CRT-RRI-01-2026: 60 MHz en 2.3 GHz para redes industriales. Esto es lo que se subasta, lo que cambió tras la consulta pública y lo que la convocatoria no puede prometer.
El 7 de octubre el Diario Oficial de la Federación publicó el acuerdo con el que el Pleno de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones aprobó la convocatoria y las bases de la Licitación CRT-RRI-01-2026. En una frase: México pone en el mercado 60 MHz de la banda de 2.3 GHz para que alguien le venda capacidad de red a la industria.
Es la primera subasta de espectro pensada para redes industriales en el país, y por eso vale la pena leerla con calma. No porque vaya a cambiar tu teléfono, sino porque define quién puede ser operador de red en un puerto, una mina o un parque industrial, y en qué condiciones.
Qué se subasta exactamente
Tres bloques de 20 MHz, en modalidad TDD, en los segmentos 2340–2360, 2360–2380 y 2380–2400 MHz. La cobertura no se pide por “territorio nacional” sino por dos figuras:
- Región Industrial. 72 regiones en la primera fase, con tres bloques disponibles en cada una: 216 bloques en total.
- Polígono. Una segunda fase, que solo se abre si queda espectro remanente en las regiones donde existen polígonos con interés y hay participantes en condiciones de adquirirlo, según lo indique su Constancia de Participación.
Las concesiones son de uso comercial, a 10 años con posibilidad de prórroga.
Lo que cambió tras la consulta pública
Estas bases no son las que se sometieron a consulta. Los ajustes los pidieron los propios interesados y la autoridad los aceptó uno por uno. Los de mayor peso:
| Antes (proyecto en consulta) | Ahora (bases definitivas) |
|---|---|
| 40 MHz disponibles | 60 MHz |
| Bloques de 10 MHz | Bloques de 20 MHz |
| 60 regiones industriales | 72 regiones (subdividieron las cuatro más extensas) |
| Polígonos con tope de 200 km² | Sin tope de superficie |
| Un solo periodo para preguntas | Preguntas durante todo el plazo |
El tamaño del bloque es el cambio con más consecuencias técnicas, y no es un tecnicismo. Un bloque TDD de 10 MHz obliga a elegir: o sostienes video industrial, o sostienes robots móviles y control remoto con latencia predecible, pero no las dos cosas al mismo tiempo. Con 20 MHz por bloque y tres bloques por región, el diseño de red tiene margen para agregar portadoras y dimensionar el enlace de subida, que es donde se rompen casi todas las redes inalámbricas privadas mal calculadas.
Subdividir las cuatro regiones más grandes va en la misma dirección: regiones más chicas cuestan menos, y una barrera económica menor se traduce en más interesados.
Hay además cuatro cambios cualitativos que no se ven en los titulares y sí importan:
- Neutralidad tecnológica explícita. El título de concesión deja escrito que el concesionario puede desarrollar su modelo con las tecnologías que sus usuarios necesiten. En la práctica, es la diferencia entre “red 5G” como obligación y “red que resuelve tu problema” como obligación.
- El título se puede diferir hasta por un año. Como el servicio es nuevo en el país, el concesionario puede tomarse ese tiempo para hacer estudios, pruebas, trámites, desplegar infraestructura y armar su oferta comercial antes de empezar a explotar el espectro.
- Simplificación de requisitos. Quien ya es titular de una concesión única puede señalarlo para que la Comisión verifique sus datos en su propio expediente, con menos documentos para obtener la constancia de participación.
- Coordinación para mitigar interferencias. El título ahora precisa la coordinación obligatoria entre concesionarios para prevenir interferencias perjudiciales sobre los sistemas que ya operan.
El nombre del servicio es la noticia
El servicio se llama “Provisión de Capacidad para Redes de Radiocomunicaciones Inteligentes”, y es nuevo en México. Léelo otra vez, porque ahí está el modelo de negocio completo: no se licita espectro para que cada empresa sea su propia operadora. Se licita para que un tercero despliegue la red y venda capacidad a quien la necesite.
Para la industria eso es buena noticia: se queda con su proceso productivo y con una red funcionando, sin montar un equipo de radiofrecuencia ni pelear con la operación de un core. Para el adjudicatario es la factura completa: cobertura, ingeniería, operación 24/7 y un cliente cuyo proceso productivo no admite “ahorita lo vemos”.
Es, de hecho, la pregunta que aparece en cualquier red privada industrial bien hecha: ¿quién responde cuando falla a las tres de la mañana? En una red pública hay millones de suscriptores y una organización detrás. En un polígono hay una planta parada y una penalización por hora.
Los candados de competencia
La Comisión Nacional Antimonopolio emitió su opinión sobre las bases el 11 de septiembre de 2026, y el acuerdo publicado recoge varias de sus peticiones:
- Precisar el límite de acumulación de espectro, para impedir el “acaparamiento indebido de frecuencias por parte de los operadores incumbentes”.
- Una sola manifestación de interés por Grupo de Interés Económico.
- Ampliar los plazos entre etapas del concurso.
- Limitar los puntos de contacto entre participantes e informarles las consecuencias legales de concertar posturas.
El diseño, entonces, no es neutral respecto a quién debería ganar: está armado para que entren agentes sin espectro previo y no para que el operador de siempre sume la banda a su inventario.
Lo que la convocatoria no puede garantizar
Aquí conviene bajarle el volumen al optimismo.
Publicar una convocatoria no es adjudicar espectro. Puede quedar desierta una región entera, y la estructura en dos fases —regiones primero, polígonos después— existe justamente porque la autoridad anticipa que sobrará espectro.
La barrera de estos servicios nunca ha sido la tecnología. Es económica: el pago por el espectro, la densidad de sitios que exige la banda media y la fibra que tiene que llegar a cada sitio. 2.3 GHz es un buen punto medio —más alcance que las bandas milimétricas, más capacidad que las bandas bajas, con ecosistema estandarizado y multi-fabricante—, pero sigue pidiendo sitios cada pocos kilómetros. Eso solo tiene sentido en un polígono denso: un puerto, una mina, un corredor logístico, un parque industrial grande. No en “todo México”.
Y hay un detalle que no se ve en los titulares: los sectores que la propia autoridad menciona como destinatarios incluyen seguridad pública, salud y transporte inteligente, no solo manufactura. Cuando un servicio abre con tres clientes tan distintos, la pregunta de negocio todavía no está resuelta para ninguno.
Qué voy a vigilar
Tres señales, en orden de importancia:
- Cuántos interesados se manifiestan. El número de folios únicos dice más del apetito del mercado que cualquier comunicado.
- Si la primera fase se queda corta en regiones clave. Si sobran bloques en los corredores industriales grandes, el diagnóstico es de caso de negocio, no de espectro.
- Cómo se comporta la fase de polígonos. Ahí se verá si el modelo de redes hechas a la medida de un proyecto encuentra compradores o se queda como figura jurídica.
Un espectro ordenado y con reglas de competencia claras es condición necesaria, no suficiente. La parte difícil —convencer a una planta de que su red crítica puede vivir en manos de un tercero— no la resuelve ninguna base de licitación.
Fuentes
- Diario Oficial de la Federación, 7 de octubre de 2026: Acuerdo mediante el cual el Pleno de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones aprueba y emite la Convocatoria y Bases de la Licitación Pública CRT-RRI-01-2026.
- El Economista, 8 de octubre de 2026: CRT rediseña la subasta 5G industrial: ofrece 50% más espectro y elimina tope territorial, de Nicolás Lucas-Bartolo.